Isabel Allende
1.2.13
Cuando me amé de verdad
21.5.10
A ti Mamá...

La imagen: www.google.com
Quiero compartir con ustedes una hermosa nota llena amor, escrita por nuestra amiga Edith Farias, una mujer maravillosa y yo he tenido la alegría de encontrar, ella es terapeuta especializada en el inconsciente y sistemas de creencias, madre de un precioso bebé, creadora de varias técnicas diseñadas para ofrecer, y quien actualmente escribe en su blog: Liberation keys Articles. En donde encontraremos temas muy interesantes, acerca de está labor tan hermosa que realiza.
En sus palabras:Mamá muchas veces he querido decirte todo lo que representas para mi, pero el orgullo me ha dejado muda.
Por momentos siento tanta admiración que siento un nudo en la garganta, y las palabras se quedan cortas a la hora de querer poner en palabras mi amor hacia ti.
He visto, todos los sacrificios, dolores, enfermedades incluso que has pasado, y aún así te has levantado a darme mi desayuno, a taparme cuando estaba helada, a darme amor, a llevarme al colegio a pesar que sintieras que no podías mas.
Te he visto llorar cuando tienes una pena profunda, y a pesar de eso, me ves y me das todo tu amor incondicional.
Tus risas son tan hermosas y contagiosas que mi ser se ríe junto contigo.
Para ser te honesta no me acuerdo de tu embarazo, pero al ver a mis amigos o amigas, puedo darme cuenta y tan solo imaginar por todo lo que has de ver pasado, miedos, sustos, temores, incluso en algunos casos hasta tratamientos dolorosos e intensos para tenerme hoy con vida.
Has querido desfallecer mas de una vez, y lejos de que por ello te considere menos, te considero una guerrera, una luchadora por que aquí sigues, comprometida, de pie y enfrentando la vida día a día.
Mamá, representas mucho, demasiado para mi, y yo no se si te pueda regresar todo lo que has hecho por mi, tus inmensos desvelos en mis momentos de confusión, tus enojos cuando he cometido elecciones negativas, tu inmenso temor cuando me has visto con el corazón roto (y ha sido mas de una vez), tus llantos cuando detrás de mi puerta me has escuchado llorar con el corazón hecho mil pedazos, tu alegría cuando he tenido éxitos, y tu incertidumbre en el momento que me convertí en mama.
Sé que has pagado muchos precios, por ser mi mamá, desde dejar ir muchos reventones y fiestas, hasta grandes oportunidades laborales o personales, y todo, desde tu corazón, lo has hecho por no descuidarme, por cuidarme como tu pequeña que soy, y dentro de todo tu mundo has buscado siempre darme lo mejor de ti.
Se que en nuestra relación ambas hemos salido lastimadas, heridas, decepcionadas, y mas de una vez nos hemos echado en cara no ser las personas que deseábamos ser la una para la otra, sin embargo, a medida que avanza mi vida, puedo ver esa mirada secreta que me dice mas que mil palabras cuanto me amas, me apoyas, crees en mi por que soy tu hija...
No puedes ser la madre perfecta ni yo la hija impecable, pero si podemos darnos día a día un poquito mas de perdón, un poco mas de paciencia, de compasión en nuestros senderos y lejos de lastimarnos por no ser eso que necesitamos aprender a amar lo que hoy somos y todo lo que nos podemos dar, te propongo eso, ¿te gustaría ?
Te amo mamá
Edith muchas gracias por permitirnos compartir con todos tus palabras llenas de cariño, personalmente me sentí muy idéntificada en más de un párrafo, gracias por expresar con está linda carta los sentimientos que muchos de nosotros quizás quisieramos decir en su momento.
Por último quiero dejar un saludo muy cariñoso para todas las madres del mundo, mujeres valientes, entregadas, guerreras, ustedes, nosotras, las que desarrollamos cada día mil roles en la cotidianidad de los días solo por una sonrisa, un beso ó un te quiero, muchas felicidades por poner el corazón y el alma en todo lo que deseamos hacer teniendo como aliado el instinto...
27.8.09
Carta de una Mamá a sus Hijos
Les dejo una carta de una Mamá a sus Hijos, Por una de mis escritoras favoritas: Isabel Allende. A mí personalmente me llego y me sentí idéntificada en más de un párrafo, y en otros me recordó a mí madre...

7.7.09
Mamá por segunda vez: Sensaciones

3.6.09
Tú como Mamá

8.5.09
Madres: para Siempre
Madres Excepcionales:
Todas las madres nos encontramos con dificultades en la vida y en el cuidado de nuestros hijos, pero algunas más que otras. Este es el caso de estas madres:
En ese blog ya han hablado de otras madres con impedimentos como la conmovedora historia de Alison Lapper, también sin brazos, y la madre más pequeña del mundo Stacey Herald.
Los invito a que nos quedemos con una imagen y una reflexión grabada en la retina: ¡para abrazar, mimar y consolar a un hijo ni siquiera se necesitan manos, sino corazón y conciencia¡
Por: MMar
Vídeo sobre una madre con dificultades físicas2. Esta fotografía fue la ganadora de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo Comprometido de este año. Su autor es el periodista y fotógrafo Gervasio Sánchez.

La foto, tierna y estremecedora, tiene como protagonistas a la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, herida por una bomba antipersonas, y a su hija Alia. La obra, en palabras del autor en el discurso de entrega de premios “concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas.”
Por: Mireia Long
Sitio Oficial Aquí
Por último les comparto este valioso articulo de Paula Serrano,
Las Madres para siempre
Ser madre es tal vez el más complejo de los roles que nos toca vivir. Primero porque es para toda la vida, los hijos se quedan, hasta nuestra muerte, si tenemos la suerte de no verlos morir. No son una crisis que se resuelve y dura poco. Dura para siempre. Eso es único.
Los vínculos familiares son cada vez menos obligatorios y sólidos, en los tiempos modernos que vivimos. Sin embargo y a pesar de cualquier conflicto, las madres son las madres. De una manera peculiar, inexplicable a veces, la madre ya sea por su ausencia o su presencia, por su solidez o fragilidad, por su calidad o su defecto, es un vínculo que aparece siempre en las crisis, en la cercanía de la muerte, en la soledad, en los momentos límites. De casi todos los seres humanos en casi todas las épocas de la vida.
por causa de los hijos. ¿Quién dijo que el amor era sin dolor? A veces es más fácil aceptar de partida que todo lo sublime tiene un pedazo de infierno. Así es. En la vida sin certezas y llena de peligros en que viven los jóvenes, las madres tienen poca protección que ofrecer y poco que decir. No importa. Nadie les pide eso. No somos responsables de la vida de nuestros hijos. Somos responsables de quererlos a pesar de lo que sea. Y eso es mucho, muchísimo. Somos el lugar más seguro, seguimos siendo lo más gratis que tendrán jamás.
¡¡Quiero enviar un saludo muy especial y cariñoso para todas las madres, que día tras día entregan lo mejor de sí mismas en cada cosa que hacen!!
27.4.09
Alguien dijo...
Foto: (svcastillo.wordpress.com)
Con respecto a este tema quise compartir con ustedes está reflexión que llego a mis manos hace unos días, espero les guste:
14.4.09
Reflexiones sobre el "Ser madre"
Texto de Isabel Allende:

Dios la ha dotado a mansalva del “instinto maternal” con la finalidad de preservar la especie.
Ser madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales,
Por suerte hay una sola. Porque nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.”
9.1.09
¿Que si hice algo hoy?
¿Que si hice algo hoy?

la imagen la encontre en www.google.com
Mi esposo llego hoy a la casa y me vio sentada en el sofá con nuestro pequeño en una rodilla, y amamantando a nuestro bebe del otro lado.
Estaba tratando de voltear las paginas de un libro con la mano que no sostenía al bebe, mientras atendía a ver si oía el sonido de la alarma de la estufa.
Mi esposo me miró inocentemente, y pregunto: ¿Hiciste algo el día de hoy? Qué bueno que la mayoría de mis apéndices estaban ocupados, pues así no pude saltar sobre él y estrangularlo hasta matarlo.
No siempre estuve al borde de la locura. Al contrario, hace apenas cuatro años, yo tenía un ingreso estable, un vehículo en el cual no cabía más que mis cosas y un par de personas, además de mí. Me iba a dormir después de las nueve de la noche, después de ver mis programas de televisión. Me reía de las personas que viajaban con tres niños gritando y un perro babeando, a eso le llamaban 'vacaciones'. Pues bien, ¡Me he convertido en una de esas personas! ¿Que me sucedió?
La prueba de embarazo resulto positiva. He cambiado mi lencería de 'Victoria's Secrets' por pantaletas de algodón y unos buenos brassieres de maternidad. Adiós, Luis Miguel, bienvenidos: Barney y sus amigos.
Mi idea de privacidad ahora, es poder ir al baño sin que un niño de dos años este
afuera golpeando la puerta, mientras un bebe este descolgando todo el papel de baño desde mi regazo. Finalmente entendí que el termino: 'Mama que se queda en casa', no se refiere a una madre que ya no trabaja fuera de casa, sino mas bien a una que parece que nunca tiene la oportunidad de asomar la nariz por la puerta.
Así que heme aquí sentada, con mis niños tratando de contestar a mí amado esposo
¿Qué si hice algo hoy?
Compartí el desayuno con un apuesto joven de noventa centímetros que solo se excita cuando ve dinosaurios color púrpura, camioncitos de juguete, y papitas a la francesa. Lavé también exitosamente una carga de ropa, moví la ropa de la lavadora a la secadora, y la carga que estaba en la secadora fue pasada a mi cama, esperando lo que decida hacer con ella.
Leí dos o tres clásicos, por supuesto, de autores de cuentos de hadas. Creo que no estaré en la sección de adultos de la librería en mucho tiempo.
En los ratos libres, barrí, cociné, sacudí, limpié, organicé y reacomodé. Alivié golpes con besos, y enjugué lágrimas. Regañé, alabé, abracé, y puse a prueba mi paciencia, todo ello antes de la tarde, porque después ayudé a hacer tareas, ¿Qué si hice algo hoy? ¡Ya lo creo!
Alguna vez fui capaz de manejar por complicadas calles urbanas, mientras hablaba en mi celular y buscaba al mismo tiempo una buena estación de radio; ahora no puedo hacer que las rueditas de mi carreola vayan en la dirección que necesito.
Antes, debatía sobre cosas del trabajo con mis amigos, ahora hablamos de las ventajas de pañales desechables contra pañales de tela y de cuando dejé de usar oraciones de más de cinco palabras.
Así que, en respuesta a la pregunta de mi esposo: 'Si hice algo hoy, de hecho, he dado un paso mas hacia uno de los mayores logros en la vida'... No, no cure el cáncer, ni contribuí a pactar la paz mundial, pero si sostuve un milagro en mis brazos; dos, de hecho. Mis niños son mi mayor logro y la oportunidad de criarlos es mi mayor reto. No se si mis hijos crecerán para convertirse en grandes lideres, francamente no me importa, siempre y cuando crezcan para ser buenas personas. Ellos son mis mayores alegrías, pese a que muchas veces por la noche me quedo dormida llorando de frustración.
La maternidad es todo un reto y es compensatoria en la misma medida porque estamos usando todos nuestros conocimientos, nuestro talento y nuestras habilidades para formar a una nueva persona. Es esta persona, y esta gente, la que a su vez, usara sus dones para construir nuestro futuro.
Así que cada canción de cuna que canto, cada columpio que empujo y cada manita que sostengo es algo ... ¡Lo hice hoy!
Sitio Oficial: Revista Laura
6.1.09
Mamás Blogueras
30.8.08
Amor de Madre

La vemos como un héroe sobrevivir a grandes tragedias, llevarnos de la mano conteniéndonos y mostrándonos la vida siempre del lado más bello...
De niños no entendemos sus lágrimas... de adultos nos preocupan... o no las comprendemos...
Así como nosotros necesitamos tantas veces de la protección de esos brazos fuertes, de la comprensión de nuestros gestos o de nuestros silencios, de nuestro dolor... ella también nos necesita...
Por eso debemos detenernos y observarla... abrazarla y hacer que sienta que estamos allí... que nos importa, que es valiosa... y de esta forma regresaremos a ella el más hermoso sentimiento que nos enseñó, el sentimiento que lleva paz y tranquilidad en los momentos difíciles de la vida, el que nos contiene, el que minimiza el dolor, el que nos hace luchar por nuestros sueños e ideales... pero por sobre todo nos enseña a dar sin pedir nada a cambio: El Amor.
Por: Graciela Heger
Sitio oficial Aquí
10.6.08
Nacimiento de "Nuestro Ser Madre"
La imagen es de nuestro muñeco hermoso
Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.
En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.
“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.
Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.
Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.
Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.
Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.
En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.
Laura Gutman
