¡¡Hola todos!!
Como les comente en el post anterior, este tema de la Asertividad me ha cautivado totalmente, y tal como lo prometí, les traje este excelente articulo, con muy buena información, y con un decalogo de ideas muy sencillas que podremos aplicar, en nuestra casa según sea el caso, espero sea de gran ayuda, para todos aquellos padres que al igual que nosotros están buscando el mejor camino para recorrer junto con sus hijos, para entenderlos, y guiarlos de una forma respetuosa pero sobre todas las cosas con Amor.

Los padres necesitan más asertividad que sus propios hijos:
La Asertividad es el modelo más eficaz para mantener la disciplina, prevenir la violencia, fomentar la comunicación en la familia y prevenir en los hijos riesgos como las drogas y el sida.
La asertividad se ha convertido en el indicador más fiable para medir la calidad de un centro educativo, de un equipo de trabajo o de una institución, y puede ser un buen instrumento pedagógico para mejorar la comunicación en la familia y la implicación de los hijos en los valores que preocupan a sus padres.
Muchos estudios señalan que la mayoría de los padres y madres se sienten desbordados por las dificultades de relación con sus hijos, aunque lo viven con resignación y prefieren salvaguardar la paz familiar antes que quebrar el buen clima afectivo.
Malos tiempos para la asertividad (Visión globalizada)
Vivimos bajo el imperio de lo políticamente correcto, por el que muchas personas e instituciones renuncian a sus valores, sus iniciativas, su toque diferencial y su proyecto personal, social o educativo, porque se sienten empujados por una especie de inconsciente colectivo, un corsé tribal o, como sucede en la mayoría de los casos, porque en tiempos de incertidumbre laboral, familiar o metafísica... conviene no andarse con exquisiteces.
Este instinto de supervivencia nos empuja primero a dejarnos manipular por los demás, como fase previa del aprendizaje para multiplicar a continuación la manipulación sobre los demás. La palabra manipulación ocupa uno de los primeros lugares en el ranking de los conceptos polisémicos. Cada uno se ha confeccionado una idea de manipulación a su medida.
Aquí y ahora entiendo la manipulación como el arte de distorsionar la percepción de la realidad en función de lo que otros ven, no en función de lo que yo, de corazón, veo. Renuncio a “mi” visión y “nuestra” visión.
Seguir lo políticamente correcto es manipulación porque es autoengaño, una traición a los valores únicos que cada persona posee, renuncia a la creatividad y al pensamiento divergente que siempre se necesita aportar. La autocensura es manipulación porque cierra las puertas a la utopía cotidiana del “vivir democrático”, que ya desde el evangelio de Jesús se proclama como posible.
La autocensura impide vivir con un mínimo común denominador, en el viaje compartido por la búsqueda de la convivencia, lo bello, lo justo, lo santo, lo libre, lo fraterno. Lo importante es la defensa del estatus, no la conquista del proyecto.
El primer cometido de nuestro derecho a ejercer un pensamiento crítico es denunciar la falta de asertividad en nuestras familias, parejas, instituciones, políticas sociales, etc.
El primer cometido de nuestro necesario pensamiento positivo es descubrir los muchos signos de los tiempos donde personas y grupos se están moviendo para luchar con asertividad por defender sus derechos fundamentales personales, colectivos y mundiales.
La asertividad como antídoto (Visión familiar)
¡Nueva paradoja! ¿Sabias que los padres y los hijos nos preocupamos por problemas casi antagónicos?
Según un estudio de la FAD resulta que a los padres nos preocupan tres tipos de conflictos:
1. Los horarios.
2. El orden.
3. El dinero.
2. El orden.
3. El dinero.
Como se ve, son problemas “domésticos” de puertas adentro, que podemos llamar de “disciplina y convivencia”.
Y aparece un sorprendente 40% de padres y madres que dicen sentirse desbordados por sus dificultades de relación familiar y resignados ante ello.
¡Re-Paradoja! Los problemas que preocupan a nuestros hijos son un “pelín” más importantes, valga la ironía:
1. Consumo de alcohol y drogas.
2. El sexo.
3. Los amigos.
2. El sexo.
3. Los amigos.
¡Tercera paradoja! La asertividad ha demostrado que funciona como antídoto tanto para el primer grupo de problemas de “disciplina y convivencia” como para el segundo grupo de problemas sociales: alcohol, drogas, embarazos, sida, violencia, discriminación, etc.
Pero... ¿Qué es la Asertividad?
La Asertividad es una habilidad social y de comunicación por la que una persona sabe defender sus derechos con firmeza, sin sumisión y sin imposición, y sabe respetar los de los demás. Es también la capacidad para expresar adecuadamente los sentimientos, de forma que lleguen y empaticen con el destinatario. Sirve para transmitir iniciativas, comunicar ideas, transmitir malestar, petición de ayuda, etc., todo ello de forma eficaz. Sirve también para trabajar en equipo, crear sinergias (multiplicar, no sumar, las energías individuales de los integrantes de un grupo), negociar propuestas, buscar soluciones conjuntas, establecer normas en consenso, generar creatividad divergente para inventar soluciones nuevas ante los problemas de siempre, etc.
DECÁLOGO: Elige una pedagogía asertiva en familia
1. Sé asertivo en casa: hay cosas “no negociables”. No vayas de “colega” con tus hijos. Necesitan que tú seas su padre o su madre, el único que tienen. Si concedes todo y te callas harás que tu hijo sea un tirano y renunciarás a tu proyecto de familia. Forja en ellos una personalidad fuerte mediante la exigencia en clave positiva. Si eres autoritario, tu hijo perderá la autonomía, y si lo haces agresivamente, perderá la asertividad. Si eres permisivo sin exigir, tu hijo se convertirá en autocomplaciente, narcisista y pasivo, sin sacar partido de sus cualidades.
2. Potencia la asertividad de tu hijo. Todos desearíamos tener un hijo sumiso, solucionaríamos muchos problemas y sería obediente, pero en su vida sería infeliz, se dejaría manipular por todos y no lograría realizar sus deseos ni sus proyectos. Tu hijo tendrá la obediencia adecuada sólo después de aprender a ser asertivo. Enséñale técnicas para que no se deje llevar donde no quiere. Un niño sumiso o avasallador tendrá más dificultades sociales, será manipulable y estará más expuesto a los riesgos del momento: drogas, alcohol, sida, embarazos, bandas...
3. Escucha con atención a tus hijos. Fundamenta la escucha en la atención a los detalles y en la sinceridad, no en la avidez detectivesca de descubrir cosas raras. Si tienes poco tiempo, ellos no lo medirán. Quieren calidad de tiempo y calidez. Si es pequeño, escucha sus fantasías sobre princesas y dragones. Cuando sea mayor seguirá teniendo otras princesas y dragones... y ropa y novios, y fútbol y televisión, y motos y música. Escucha lo que tu hijo no dice.
4. No tengas alergia al conflicto. Limita los conflictos basados en ataques personales y potencia los conflictos donde se expresen puntos de vista distintos, donde se defiendan derechos, donde se generen alternativas, soluciones e iniciativas más inteligentes. Una reunión conflictiva es la mejor señal de que tu familia está viva. Cuando no haya conflicto llegará el aburrimiento y entonces sí que debe saltar la alarma.
5. Realiza tertulias para contar aventuras. Inventa la “cena sin tele” y si cuesta hacerlo a diario, fija un día a la semana en el que hagan la “tertulia de palomitas o frutos secos” después de cenar, donde cuenten anécdotas, noticias sobre deporte, estudios, amigos, salidas o proyectos de vacaciones.
6. No hables por tu hijo. Déjalo responder de la forma típica de un chico de su edad. Aprenderá a expresarse cada vez mejor, clarificará sus ideas y sentimientos y se sentirá seguro. Confiar en él le ayudará a hacer las cosas por sí mismo. No hables “a” tu hijo, habla “con” él. No le trates como cuasi-personita, con cuasi-derechos, inferiores a ti. Los derechos son fundamentales, no se pueden comprimir.
7. Crea un ambiente abierto, plural y divertido en tu familia. Sólo así lograrás escucharlos, hacer que hablen y hablarles a ellos de protegerse ante el sexo y los embarazos tempranos, tratar sobre los peligros de las drogas o que se aclaren ante las decisiones académicas de su futuro.
8. No le corrijas en público. Será un acuerdo de buenas maneras, con el compromiso mutuo de no gritar, de decir las cosas con respeto, no generalizar, no usar la violencia física o moral. Aunque habrá cosas “no negociables” fijadas por vosotros como padres, serán pocas cosas pero muy importantes.
9. Cuenta cuentos, historias, anécdotas. Siempre tienen héroes que afrontan peligros, que usan la imaginación para salir de laberintos, que viven sentimientos intensos, que tienen que luchar con confianza, que tienen que elegir y, ¡qué caramba!, que son divertidos.
10. Promueve la disciplina interior. Los niños necesitan recompensas internas. La disciplina impuesta por la coacción, los gritos, el enfado, la culpa, el temor, sólo funciona cuando el que la impone está presente. Educa a tu hijo para un largo futuro.
Por: José María Bautista
Coordinador Programa de Prevención para Tutorías (PPT)
prevencion@planalfa.es
Coordinador Programa de Prevención para Tutorías (PPT)
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