"Los hijos son como viajes al interior de una misma en los cuales el cuerpo, la mente y el alma cambian de dirección, se vuelven hacia el centro mismo de la existencia"
Isabel Allende



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27.7.09

Elige una Pedagogía Asertiva

¡¡Hola todos!!

Como les comente en el post anterior, este tema de la Asertividad me ha cautivado totalmente, y tal como lo prometí, les traje este excelente articulo, con muy buena información, y con un decalogo de ideas muy sencillas que podremos aplicar, en nuestra casa según sea el caso, espero sea de gran ayuda, para todos aquellos padres que al igual que nosotros están buscando el mejor camino para recorrer junto con sus hijos, para entenderlos, y guiarlos de una forma respetuosa pero sobre todas las cosas con Amor.


Los padres necesitan más asertividad que sus propios hijos:


La Asertividad es el modelo más eficaz para mantener la disciplina, prevenir la violencia, fomentar la comunicación en la familia y prevenir en los hijos riesgos como las drogas y el sida.

La asertividad se ha convertido en el indicador más fiable para medir la calidad de un centro educativo, de un equipo de trabajo o de una institución, y puede ser un buen instrumento pedagógico para mejorar la comunicación en la familia y la implicación de los hijos en los valores que preocupan a sus padres.

Muchos estudios señalan que la mayoría de los padres y madres se sienten desbordados por las dificultades de relación con sus hijos, aunque lo viven con resignación y prefieren salvaguardar la paz familiar antes que quebrar el buen clima afectivo.

Malos tiempos para la asertividad (Visión globalizada)

Vivimos bajo el imperio de lo políticamente correcto, por el que muchas personas e instituciones renuncian a sus valores, sus iniciativas, su toque diferencial y su proyecto personal, social o educativo, porque se sienten empujados por una especie de inconsciente colectivo, un corsé tribal o, como sucede en la mayoría de los casos, porque en tiempos de incertidumbre laboral, familiar o metafísica... conviene no andarse con exquisiteces.

Este instinto de supervivencia nos empuja primero a dejarnos manipular por los demás, como fase previa del aprendizaje para multiplicar a continuación la manipulación sobre los demás. La palabra manipulación ocupa uno de los primeros lugares en el ranking de los conceptos polisémicos. Cada uno se ha confeccionado una idea de manipulación a su medida.

Aquí y ahora entiendo la manipulación como el arte de distorsionar la percepción de la realidad en función de lo que otros ven, no en función de lo que yo, de corazón, veo. Renuncio a “mi” visión y “nuestra” visión.

Seguir lo políticamente correcto es manipulación porque es autoengaño, una traición a los valores únicos que cada persona posee, renuncia a la creatividad y al pensamiento divergente que siempre se necesita aportar. La autocensura es manipulación porque cierra las puertas a la utopía cotidiana del “vivir democrático”, que ya desde el evangelio de Jesús se proclama como posible.

La autocensura impide vivir con un mínimo común denominador, en el viaje compartido por la búsqueda de la convivencia, lo bello, lo justo, lo santo, lo libre, lo fraterno. Lo importante es la defensa del estatus, no la conquista del proyecto.

El primer cometido de nuestro derecho a ejercer un pensamiento crítico es denunciar la falta de asertividad en nuestras familias, parejas, instituciones, políticas sociales, etc.

El primer cometido de nuestro necesario pensamiento positivo es descubrir los muchos signos de los tiempos donde personas y grupos se están moviendo para luchar con asertividad por defender sus derechos fundamentales personales, colectivos y mundiales.

La asertividad como antídoto (Visión familiar)

¡Nueva paradoja! ¿Sabias que los padres y los hijos nos preocupamos por problemas casi antagónicos?

Según un estudio de la FAD resulta que a los padres nos preocupan tres tipos de conflictos:
1. Los horarios.
2. El orden.
3. El dinero.

Como se ve, son problemas “domésticos” de puertas adentro, que podemos llamar de “disciplina y convivencia”.

Y aparece un sorprendente 40% de padres y madres que dicen sentirse desbordados por sus dificultades de relación familiar y resignados ante ello.

¡Re-Paradoja! Los problemas que preocupan a nuestros hijos son un “pelín” más importantes, valga la ironía:

1. Consumo de alcohol y drogas.
2. El sexo.
3. Los amigos.

¡Tercera paradoja! La asertividad ha demostrado que funciona como antídoto tanto para el primer grupo de problemas de “disciplina y convivencia” como para el segundo grupo de problemas sociales: alcohol, drogas, embarazos, sida, violencia, discriminación, etc.

Pero... ¿Qué es la Asertividad?

La Asertividad es una habilidad social y de comunicación por la que una persona sabe defender sus derechos con firmeza, sin sumisión y sin imposición, y sabe respetar los de los demás. Es también la capacidad para expresar adecuadamente los sentimientos, de forma que lleguen y empaticen con el destinatario. Sirve para transmitir iniciativas, comunicar ideas, transmitir malestar, petición de ayuda, etc., todo ello de forma eficaz. Sirve también para trabajar en equipo, crear sinergias (multiplicar, no sumar, las energías individuales de los integrantes de un grupo), negociar propuestas, buscar soluciones conjuntas, establecer normas en consenso, generar creatividad divergente para inventar soluciones nuevas ante los problemas de siempre, etc.


DECÁLOGO: Elige una pedagogía asertiva en familia

1. Sé asertivo en casa: hay cosas “no negociables”. No vayas de “colega” con tus hijos. Necesitan que tú seas su padre o su madre, el único que tienen. Si concedes todo y te callas harás que tu hijo sea un tirano y renunciarás a tu proyecto de familia. Forja en ellos una personalidad fuerte mediante la exigencia en clave positiva. Si eres autoritario, tu hijo perderá la autonomía, y si lo haces agresivamente, perderá la asertividad. Si eres permisivo sin exigir, tu hijo se convertirá en autocomplaciente, narcisista y pasivo, sin sacar partido de sus cualidades.

2. Potencia la asertividad de tu hijo. Todos desearíamos tener un hijo sumiso, solucionaríamos muchos problemas y sería obediente, pero en su vida sería infeliz, se dejaría manipular por todos y no lograría realizar sus deseos ni sus proyectos. Tu hijo tendrá la obediencia adecuada sólo después de aprender a ser asertivo. Enséñale técnicas para que no se deje llevar donde no quiere. Un niño sumiso o avasallador tendrá más dificultades sociales, será manipulable y estará más expuesto a los riesgos del momento: drogas, alcohol, sida, embarazos, bandas...

3. Escucha con atención a tus hijos. Fundamenta la escucha en la atención a los detalles y en la sinceridad, no en la avidez detectivesca de descubrir cosas raras. Si tienes poco tiempo, ellos no lo medirán. Quieren calidad de tiempo y calidez. Si es pequeño, escucha sus fantasías sobre princesas y dragones. Cuando sea mayor seguirá teniendo otras princesas y dragones... y ropa y novios, y fútbol y televisión, y motos y música. Escucha lo que tu hijo no dice.

4. No tengas alergia al conflicto. Limita los conflictos basados en ataques personales y potencia los conflictos donde se expresen puntos de vista distintos, donde se defiendan derechos, donde se generen alternativas, soluciones e iniciativas más inteligentes. Una reunión conflictiva es la mejor señal de que tu familia está viva. Cuando no haya conflicto llegará el aburrimiento y entonces sí que debe saltar la alarma.

5. Realiza tertulias para contar aventuras. Inventa la “cena sin tele” y si cuesta hacerlo a diario, fija un día a la semana en el que hagan la “tertulia de palomitas o frutos secos” después de cenar, donde cuenten anécdotas, noticias sobre deporte, estudios, amigos, salidas o proyectos de vacaciones.

6. No hables por tu hijo. Déjalo responder de la forma típica de un chico de su edad. Aprenderá a expresarse cada vez mejor, clarificará sus ideas y sentimientos y se sentirá seguro. Confiar en él le ayudará a hacer las cosas por sí mismo. No hables “a” tu hijo, habla “con” él. No le trates como cuasi-personita, con cuasi-derechos, inferiores a ti. Los derechos son fundamentales, no se pueden comprimir.
7. Crea un ambiente abierto, plural y divertido en tu familia. Sólo así lograrás escucharlos, hacer que hablen y hablarles a ellos de protegerse ante el sexo y los embarazos tempranos, tratar sobre los peligros de las drogas o que se aclaren ante las decisiones académicas de su futuro.

8. No le corrijas en público. Será un acuerdo de buenas maneras, con el compromiso mutuo de no gritar, de decir las cosas con respeto, no generalizar, no usar la violencia física o moral. Aunque habrá cosas “no negociables” fijadas por vosotros como padres, serán pocas cosas pero muy importantes.
9. Cuenta cuentos, historias, anécdotas. Siempre tienen héroes que afrontan peligros, que usan la imaginación para salir de laberintos, que viven sentimientos intensos, que tienen que luchar con confianza, que tienen que elegir y, ¡qué caramba!, que son divertidos.
10. Promueve la disciplina interior. Los niños necesitan recompensas internas. La disciplina impuesta por la coacción, los gritos, el enfado, la culpa, el temor, sólo funciona cuando el que la impone está presente. Educa a tu hijo para un largo futuro.

Por: José María Bautista
Coordinador Programa de Prevención para Tutorías (PPT)
prevencion@planalfa.es


Sitio oficial aquí

15.7.09

Cómo ser una Mamá Asertiva

¡¡Hola todos!!

Ando muy interesada en el tema de la "Asertividad, que consiste en la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento, respetando los derechos del otro y expresando nuestros sentimientos de forma clara". Me encontré con información muy completa e interesante, más adelante quiero ir profundizando, por ahora les comparto este valioso articulo:
Asertividad es utilizar el lenguaje de manera tal que nuestro mensaje sea escuchado por el otro; es una manera responsable de comunicarse. Identifica cómo es un papá o mamá asertivo en contraste con uno pasivo y otro agresivo.

¿Cuál es tu tipo?

Imágina que tu hijo está brincando muy divertido con su hermanito en el sillón de la sala, donde tú estás viendo la televisión. Definitivamente, quieres que se detengan, entonces...

Agresivo: Darías un par de gritos, “Dejen de brincar o ya verán cómo les va a ir, ¿me escucharon?”. Si siguen brincando, gritarías más fuerte “Me están pidiendo a gritos una nalgada. No estoy jugando”.

Pasivo: “Niños, dejen de brincar. Niños, ya dejen de brincar por favor… Ya por favor… Por favor que no brinquen. Oigan, no me dejan ver la tele, por favor ya no brinquen”.

Asertivo: “Si quieren brincar lo pueden hacer afuera en el patio. Si quieren estar aquí adentro pueden sentarse conmigo o traer algún juego silencioso como A o B". En caso de que siguieran brincando, los tomaría de la mano sin enojo y los llevarías al jardín para decirles “Aquí pueden brincar todo lo que quieran”.

Ser o no ser, las consecuencias:

1. El problema de ser un papá o mamá pasivo es que el niño aprende a transgredir los límites o reglas de manera común.

2. Los padres agresivos que ponen límites a través del miedo, están enseñando a lastimar a otros. Esto puede llevar a un niño a actuar como el “Bully” o “gandallita” del salón.

3. El padre asertivo enseña el respeto y cómo poner límites sin agredir o tener que descalificar a otros.

Primer tip:

Ten una buena relación con tu pareja. Ambos son un ejemplo para sus hijos. Si se saben comunicar en las buenas o en las malas, los niños lo aprenderán. Esto no quiere decir que todo el tiempo la relación sea miel sobre hojuelas, más bien que en los conflictos generen recursos para restablecer la armonía que el enojo o el coraje puedan llegar a romper.

Evita discutir frente a tus hijos. La mayoría de las parejas se olvidan de esta situación y normalmente no hay un instructivo que nos diga qué hacer cuando se genera un conflicto.

Ten en mente que tus hijos durante sus primeros nueve años, reunen la información sobre el tipo de pareja que buscarán en su vida adulta. Esta información la obtendrán al observar cómo papá y mamá llevan su relación.
De la forma en que trates a tu pareja será de donde tu hijo tomará información para hacer su elección.


Segundo tip:


El aprendizaje más importante se basa en el ejemplo y la comunicación no verbal. Si tú hablas de respeto, pero no tomas en cuenta las opiniones de tus hijos y los intimidas, les estarás enseñando cómo vives el respeto en tu vida. Si tu hablas mal de su papá, lo criticas, lo descalificas y le contestas de manera grosera o déspota, estás enseñando la manera en la que respetas a los seres queridos.

Los hijos están al pendiente de lo que hacen los padres: cómo hablamos, cómo nos vestimos, cómo caminamos... Si nosotros aprovechamos este potencial para darles información que les ayude a relacionarse de manera sana, vamos a tener la capacidad de ir transformando nuestras familias en núcleos funcionales y sanos.

Tercer tip:

Para que tus hijos desarrollen seguridad emocional, tú debes demostrarles:

- Autocontrol
- Mediar o dirigir el conflicto
- Responsabilidad por las emociones: la primera regla de oro es “nadie te hace enojar sin tu permiso”.
Hablar cuando no estés enojada y tu pareja tampoco. Tengan una clave para que en un momento de coraje, quien no pueda hablar ni escuchar, se retire y la otra persona espere el momento oportuno para entablar una conversación.

Recuerda que nosotros somos nuestras palabras y con ellas construimos o destruimos relaciones. Si empezamos a volvernos comunicadores responsables haremos de nuestros hijos niños responsables, es indispensable aprender a enseñar con el conflicto y volvernos los dueños de nuestras acciones.


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