Les comparto esta bella reflexión, me llamo la atención porque precisamente he mencionado varias veces el valor de las pequeñas cosas, de los actos mas sencillos o simples para conectar con nuestra Capacidad de Asombro, de Gratitud y de Conexión con el presente y como en estos se encuentra la magia, hoy encontré este libro se nos propone una nueva perspectiva:
El valor de las pequeñas cosas
Aprende a escuchar la voz de las cosas, de los hechos y verás como todo habla,
cómo todo se comunica contigo.
Con cada indelicadeza, pierdo un poco a los que me aman.
Con cada desatención, no soy educado.
Con cada mirada despreciativa, alguien queda lastimado.
Con cada gesto de impaciencia doy una bofetada invisible a los que viven conmigo.
Con cada perdón que niego va una parte de mí egoísmo.
Con cada resentimiento revelo mi amor propio herido.
Con cada palabra áspera que pronuncio pierdo unos grados en el cielo.
Con cada omisión rasgo una hoja del libro.
Con cada limosna que niego, un pobre se va más triste.
Con cada oración que no rezo pierdo un sin fin de gracias.
Con cada juicio temerario, se revela mí lado mezquino.
Con cada llanto que enjugo hago que alguien sea más feliz.
Con cada acto de fé canto un himno a la vida.
Con cada sonrisa planto una esperanza.
Con cada espina que clavo hiero algún corazón.
Con cada espina que arranco, alguien bendecirá mí mano.
Con cada rosa que ofrezco, los ángeles dicen: Amén.
cómo todo se comunica contigo.
Con cada indelicadeza, pierdo un poco a los que me aman.
Con cada desatención, no soy educado.
Con cada mirada despreciativa, alguien queda lastimado.
Con cada gesto de impaciencia doy una bofetada invisible a los que viven conmigo.
Con cada perdón que niego va una parte de mí egoísmo.
Con cada resentimiento revelo mi amor propio herido.
Con cada palabra áspera que pronuncio pierdo unos grados en el cielo.
Con cada omisión rasgo una hoja del libro.
Con cada limosna que niego, un pobre se va más triste.
Con cada oración que no rezo pierdo un sin fin de gracias.
Con cada juicio temerario, se revela mí lado mezquino.
Con cada llanto que enjugo hago que alguien sea más feliz.
Con cada acto de fé canto un himno a la vida.
Con cada sonrisa planto una esperanza.
Con cada espina que clavo hiero algún corazón.
Con cada espina que arranco, alguien bendecirá mí mano.
Con cada rosa que ofrezco, los ángeles dicen: Amén.
Libro: El valor de las pequeñas cosasPor: Roque Schneider
Cuentame en los comentarios como te parece esta reflexión. ¿Te deja alguna enseñanza?
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